¿Qué difícil resulta,
compañera,
acabar de situarte en tu lugar?
¿Qué manera de alzarte la primera?
¿Qué justicia tan última en llegar?
tu sereno perfil, tu larga espera,
tu esperanza que no ha de terminar,
te moldearon de estoica madera
que resiste el más viejo vendaval.
Yo te saludo en nombre de los nuevos,
los que no han de acu
sarte por amar,
los que amando contigo
se hacen buenos
porque buena es tu sabio original,
Los que respetan tu delicadeza,
los que admiran tu triple condición.
¡Qué Mariana, qué obrera, qué belleza!
Mil perdones recibe esta canción.
Yo guardé para ti el hermoso sueño,
de esa inmensa ca pacidad de amar,
que me lleva por límites indueños
de tu mano dejándome guiar.
Yo te saludo en nombre de los nuevos
Los que no han de acu
sarte por amar
Los que amando contigo
se hacen buenos
Porque buena es tu sabio original
Los que respetan tu delicadeza
Los que admiran tu triple condición
¡Qué Mariana, qué obrera, qué belleza!
Mil perdones recibe esta can
ción
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